The reflection below was written by Dr. Arturo Chávez and excerpted from our Advent-Christmas 2006 reflection booklet, Awakening the Prophet Within: Reflections for Advent 2006. Dr. Chavez is the President and CEO of the Mexican American Catholic College in San Antonio and former National Council member of Pax Christi USA.

Para leer esta publicación en español, desplácese hacia abajo en la página.


reflection for THE FEAST OF OUR LADY OF GUADALUPE, DEC. 12, 2020

by Dr. Arturo Chávez

Zechariah 2:14-17 or Revelation 11:19a, 12:1-6a, 10ab | Luke 1:26-38 or 1:39-47

“Blessed is she who trusted that God’s words to her would be fulfilled…” (Lk 1:45)

Our Lady of Guadalupe

Today we celebrate one of the holiest days of the year for Americans throughout North, Central, and South America. The feast of Our Lady of Guadalupe, the Mother of the ONE Church in America, is a story of how God acted in a people’s history to bring light in a time of great darkness. The earliest account of the Guadalupe story states that “when it was night,” a great sign appeared in this part of the world: “a woman clothed with the sun, with the moon at her feet” (Revelation 12:1).

This gentle, pregnant woman came with a message of hope, a vision of unity from the God of “What is Near and Together.” Speaking to the powerful through a humble and wise Indian man, she offered all her children the opportunity to build together a Church where the homeless are welcomed, the sorrowful comforted, the sick healed, and the voiceless empowered. The imprint of her lovely brown face on the strands of Juan Diego’s garment still calls to the Church in America to weave together the many races and cultural groups of the continent into a “new creation.”

The message of the Virgin of Guadalupe is the same one she sang over two thousand years ago in her beautiful Magnificat. “God,” she says, “has looked upon my lowliness and from this day all generations shall call me blessed!” (Luke 1:48). Mary, the poor, young woman from Nazareth, knew what it meant to count for nothing in this world. She, like Juan Diego, lived her earthly life as a member of a conquered people living under occupation. Yet even in the face of a seemingly hopeless reality, Mary could envision a new reality — God’s Reign dawning upon the world from inside her womb.

This reign, Mary proclaimed, will be a complete revolution — not of swords and violence — a total change in the social order as we know it now. The poor will be lifted up and partake in a sumptuous banquet, while those who are rich in their greed and pride will fall on their faces and go away empty. This is not the cruel payback of an angry god; rather, it is a compassionate way of bringing empowerment and healing to the disinherited, and an opportunity for conversion for those who will learn in no other way.

Our Lady’s temple is yet to be built. Can we begin to envision it?
Design the plan for it? Provide the labor for it?

How can we offer ourselves — in the words of St. Paul — “as living stones” for the
creation of the ONE Church in America and in the world?


Nuestra Señora de Guadalupe, fiesta, 12 de diciembre de 2020

Zacarias 2, 14-17 o Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a; 10ab | Lucas 1, 26-38 o 1, 39-47

“Dichosa tú que has creido, porque lo que el Señor te ha dicho se cumplirá…” (Lucas 1, 45)

Our Lady of Guadalupe

Hoy celebramos uno de los días más santos del año para los americanos de América del Norte, Central y del Sur. La fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, la madre de la Iglesia UNA de América, es una historia de cómo Dios actuó en la historia de un pueblo para darle luz en tiempos de gran oscuridad. El primer relato de la historia de Guadalupe dice que “cuando era de noche” apareció un gran signo en esta parte del mundo: “Una mujer revestida del sol, con la luna debajo de sus pies” (Apocalipsis 12, 1).

Esta dulce mujer encinta vino con una mensaje de esperanza, una visión de unidad del Dios “que está cerca y junto.” Al hablar a un poderoso a través de un indio humilde y sabio, ella ofreció a todos sus hijos la oportunidad de contruir juntos una Iglesia en la cual se da la bienvenida a los sin hogar, Consuelo a los trstes, y poder a los sin voz. La huella de este bello rostro Moreno en las hebras de la túnica de Juan Diego sigue llamando a la Iglesia de América a tejer entre sí las razas y grupos culturales del continente, formando así una “nueva creación”.

El mensaje de la Virgen de Guadalupe es el mismo que cantó hace más de dos mil años en su bello Magníficat. “Dios,” dijo, “se ha dignado fijarse en su humilde sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones” (Lucas 1, 48). María, la pobre jovencita de Nazaret, sabía lo que quería decir no valer nada a los ojos de este mundo. Ella, como Juan Diego, vivió su vida terrena como miembro de un pueblo conquistador que vivía ocupado. Sin embargo, aún frente a una realidad aparentemente sin esperanza, María entrevió una nueva realidad – el Reino de Dios amaneciendo sobre el mundo desde su seno.

Este reino, proclamó María, será una revolución completa, no con espadas ni violencia, sino un cambio total del orden social tal como lo conocemos ahora. Los pobres serán exaltados y compartirán en un banquete suntuoso, mientra que los ricos en su avaricia y orgullo caerán sobre sus rostros y se irán vacíos. Esta no es la venganza cruel de un dios enojado; sino una manera compasiva de fortalecer y sanar los desheredados , y una oportunidad de conversión para los que no pueden aprender de otra manera.

El temple de Nuestra Señora de Guadalupe está todavía por construirse: ¿Podemos comenzar a vislumbrarlo? ¿A diseñar su plano? ¿A suministrar la mano de obra oara construirlo?

¿Cómo podemos ofrecernos a nosotros mismos – según las palabras de San Pablo – como “piedras vivas” para crear UNA Iglesia en América y el mundo?

____________

Find more reflections and resources for the season on our Advent 2020 webpage.

One thought on “Reflection for the Feast of Our Lady of Guadalupe, December 12

Leave a Reply